viernes, 10 de noviembre de 2017

Through the Mirror | A través del espejo

(Ash - Lustmord)


   Jane se encuentra limpiando el espejo de su baño, ya que hace mucho tiempo que no lo hace y ya se ha llenado de polvo. Al distraerse mirando cómo el trapo pareciera pasar por encima de su cara, se percata de una espinilla nueva que le ha salido en la mejilla izquierda. Jane pasa sus dedos por encima del lugar donde se encuentra la espinilla pero para su sorpresa, no siente ninguna irregularidad en la piel. Es como si en realidad no estuviera allí.

   Jane se acerca un poco más al espejo, para asegurarse que sus ojos no la están engañando. Mientras mantiene la mirada fija en su mejilla, con sus dedos palpa su tersa piel. Su vista le muestra algo que su tacto no puede sentir. A pesar que sus dedos no reconocen grano alguno, ella puede ver claramente que el espejo muestra a sus dedos pasearse tentativamente por sobre el desperfecto en cuestión. 

   Preocupada, Jane se pregunta si no estará alucinando o soñando. Para cerciorarse de la veracidad de los hechos, ella toma su teléfono celular y se saca una foto del lado izquierdo de su cara. Al ver la foto, Jane no encuentra dicha espinilla, por lo cual solo puede concluir que es… ¿el espejo?

   Jane toca el espejo con sus dedos por encima de la mejilla derecha (su mejilla izquierda) de su reflejo. Como si fuera por arte de magia, el vidrio que hasta entonces era sólido, se vuelve líquido. Los dedos de Jane se hunden levemente en el frío y sorprendentemente ligero líquido. Su reflejo se ve turbado por las pequeñas ondas provocadas por sus dedos. Antes de que pueda retirar su mano, una increíble fuerza la succiona hacia el interior desconocido del espejo a la vez que una chica idéntica es expulsada por el mismo en su lugar.

______      ______      ______


   ¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? Todo me da vueltas. ¿Por qué me encuentro en el piso? Juraría que acabo de atravesar el espejo, pero…estoy en mi baño. Nada cambió. Supongo que sí estoy soñando, o alucinando. Será mejor que salga de aquí.

   Salgo del baño y todo se encuentra igual que de costumbre, no veo nada raro. Aun así no puedo dejar de sentir que algo no está bien. Vuelvo al baño y me miro al espejo, la espinilla no está. Entonces no fue real, que alivio. 

   Voy a mi habitación y me desplomo en mi cama. Agarro mi computadora y mientras espero que se encienda, escaneo mis alrededores. Casi se me pasa por alto un detalle muy importante. Una parte de la decoración de las paredes, que está compuesta de carteles con los nombres de mis bandas favoritas, ahora despliega los mismos carteles pero con nombres de científicos reconocidos. En vez de The Beatles o AC/DC, los carteles dicen Darwin o Einstein. ¿Qué rayos? De acuerdo, algo muy extraño está sucediendo.

   Me levanto y salgo al patio, para poder respirar un poco de aire fresco y tratar de despejarme un poco. No funciona realmente, solo consigo horrorizarme aún más. ¡El cielo es de color rojo! ¡Rojo! ¡¿Dónde diablos estoy?! Okey, okey, debo calmarme. Todo esto tiene una explicación racional, solo debo descubrirla. Mis opciones son dos, yo estoy mal o todo lo demás está mal. Tengo que investigar sobre esto.

   Vuelvo a tomar mi computadora y empiezo a buscar en la red información acerca de las personas que integran, o integraban, mis bandas favoritas. Resulta que ahora son biólogos, físicos, médicos, abogados, y demás. Todos se convirtieron en científicos y profesionales, en distintas carreras y ramas de la ciencia. Por otro lado, los intelectuales reconocidos son músicos y estrellas de rock. Esto sí que es rarísimo, ¿qué está pasando?

-“¿Jade?”

   ¿Mamá? ¿Es mi madre? Suena igual que ella, pero no debería estar aquí a esta hora. Y ¿quién es Jade?

-“Oh Jade, cariño, ahí estás. ¿Acaso no me escuchaste cuando te llamé?”

-“No…”

   Esta mujer no es mi madre. Mi madre no es rubia, ni tiene ojos… ¿rosas? ¿Qué-?

-“Bueno, no importa. Prepárate que llegarás tarde a tu clase de ballet.”

   ¿Ballet? ¿Es un chiste? Yo jamás he tomado clases de ballet, ¡y nunca lo haré! Tengo que volver por donde vine, y pronto.

-“Está bien, en unos minutos estaré lista.”

-“Avísame cuando lo estés.”

-“Sí.”

   La mujer se va, pero yo no me levanto hasta que escucho sus pasos perderse en la cocina. Casi corro hasta el baño y cierro la puerta con llave. No sé qué está pasando, no sé dónde me encuentro, solo sé que no quiero estar ni un minuto más en este inusual lugar. Quiero volver a mi casa, a mi mundo. 

   El espejo sigue reflejándome tal cual, la espinilla no se muestra en ningún lado. ¿Cómo hago para volver? ¿Podré hacerlo de la misma forma? ¿Y si no puedo volver? No quiero quedarme atrapada aquí. Cabe la posibilidad de que esto solo sea un sueño, pero hasta ahora no he podido despertar. Siempre que intento despertarme de una pesadilla, consigo hacerlo. El que no pueda lograrlo ahora es un indicio de que estoy viviendo una descabellada realidad alterna. No pienso quedarme aquí, de una u otra manera abandonaré este lugar. Viva o muerta.

   Jamás creí que podría temerle a mi propio reflejo, pero ahora estoy muy asustada. Me acerco, dudosa, al espejo. Estoy tan concentrada en mi misma que apenas me doy cuenta de que el espejo no refleja la puerta cerrada detrás de mí, sino que aparece abierta. También me percato de que la espinilla retornó a su lugar. Probablemente Jade está intentando volver, al igual que yo.

   Acerco mi mano temblorosa al espejo y repito mis acciones de hace un tiempo atrás. Ya no soy consciente del tiempo, es como si hubiesen pasado años desde que llegué aquí. Mis dedos tocan la cara de mi reflejo y se hunden en el líquido templado. ¿Acaso no estaba frío cuando lo toqué por primera vez? No tengo mucho más tiempo para divagar, el espejo me está succionando. Por favor, devuélveme a mi hogar. No me envíes a otro mundo extraño y desconocido.

   En un parpadeo me encuentro nuevamente en el piso del baño. Me levanto demasiado rápido, provocando que me maree. No importa, necesito saber si estoy de vuelta en mi realidad. Salgo corriendo del baño (lo cual no disminuye mis ganas de vomitar) y voy al jardín trasero. Bien, el cielo es turquesa, como siempre lo vi. Entro de nuevo en la casa y busco a mi madre. No está. La llamo y me entero que aún está trabajando. Otro alivio más. La prueba final, mi cuarto.

   Entro en mi habitación y todo se encuentra como lo recuerdo, incluso los carteles de mis bandas favoritas (las cuales no son nombres de científicos). Todo volvió a la normalidad, o más bien yo volví a la normalidad. No tengo idea de cómo describir lo que acabo de vivir, aún no puedo entenderlo por completo, solo espero no tener que pasar por eso otra vez. Nunca más voy a tocar un espejo.

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   Una vez de vuelta en su mundo, Jane hizo tres cosas. Primero investigó sobre teorías científicas al respecto. Segundo, convenció a sus padres de hacerse varias pruebas psicológicas y exámenes cerebrales. Por último, ella esperó. Esperó que el tiempo pasara, para así convencerse a sí misma que lo que había experimentado no fue un simple sueño. 

   Los años pasaron, a Jane nunca le encontraron ningún problema en el cerebro o en la psiquis. Ella volcó todo su esfuerzo, inteligencia, tiempo y dinero en seguir la carrera científica que más le interesaba. 

   Jane nunca pudo olvidar y superar aquel episodio del espejo, ella está convencida de que en realidad ocurrió. Es por eso que hoy en día ella se dedica al estudio e investigación de la teoría de la existencia de universos paralelos, ya que de esta manera podrá no solo confirmarse a ella misma de su existencia, sino que al resto de la humanidad también.

   A pesar de la fascinación de Jane con estos probables universos alternos, ella le tiene un gran miedo a lo que puedan albergar, ya que las posibilidades son infinitas. Incluso hoy en día, veintisiete años después, la que entonces era una joven de tan solo diecinueve años, sigue preguntándose cómo fue la experiencia de su “yo” alterno en este mundo. ¿Habrá sido cómo la de ella? ¿O fue diferente? Por suerte para Jane, no había nadie en su casa, por lo que nadie se encontró con la chica proveniente de otro universo.

   Jane muchas veces se cuestiona si alguna vez volverá a ese mundo donde el cielo es de color rojo, o si podrá visitar algún otro planeta Tierra en un universo paralelo. Hay momentos en los que se encuentra en el baño de su casa, mirándose al espejo, el cual es el mismo de aquella vez. Se siente tentada por tocar su superficie helada y comprobar si aún es un portal. Por más que siempre mira con mucha atención su reflejo (no lo hace muy seguido por incomodidad ante la idea de que alguien más la esté viendo), no ha podido encontrar otra irregularidad. Quizás solo fue un sueño después de todo, o el portal se cerró. También consideró la posibilidad de que su otro “yo” ya no viva en la misma casa donde se encuentra el espejo.

   Jane siempre ha creído que se necesita de un intercambio para hacer que el portal funcione, es decir, es necesario que haya dos personas. Lo que no sabe muy bien es si es fundamental que sea la misma persona. Tiene más sentido así, ya que después de todo es un espejo.

   Hay noches, antes de dormirse, en las que Jane se interroga a sí misma sobre las posibilidades del espejo. Es posible que ella no sea la única que experimentó semejante acontecimiento. A veces incluso considera que también es plausible que, en el caso de que el portal funcione con una sola persona, solo ella haya regresado a su mundo y que su contraparte aún no. Si ese fuera el caso, el cual carece de sentido, Jade todavía estaría en la realidad de Jane; pero ese es un pensamiento ridículo, sin pruebas que lo respalden. Aunque, claro, como en todo lo demás, las posibilidades existen. Solo es cuestión de buscar la verdad.


¿FIN?




Creado y escrito por Luna Capella, 2015. Todos los derechos reservados.®

sábado, 4 de noviembre de 2017

4

(1-800-273-8255 - Logic)


1

   Siempre fui muy sensible, muy emocional. Con el paso del tiempo aprendí a construir muros a mi alrededor, a no dejar que las cosas me afecten tanto. Aprendí a no dejar que me vean llorar; a aparentar ser indiferente. Porque los niños pueden ser crueles, pero nunca conscientes de las consecuencias que tienen sus palabras y acciones. Un gesto, una mirada, un silencio…pueden dejar heridas que no sanan.

   Cuando era chica lloraba con frecuencia y facilidad. Solía ser mucho más buena e inocente; ingenua y clemente. Uno de mis recuerdos más antiguo es el de estar llorando en la escuela, por algo, y ver a mis compañeros y amigos reírse de mí por hacerlo delante de ellos. Por ser débil; por mostrar lo que siento. Lo recuerdo tan nítidamente, y aún duele.

   Una de mis primas una vez me dijo que no debería dejar que los demás vean mis lágrimas; que sepan que lo que me hicieron o dijeron logró afectarme. Ella me dijo que tenía que ser fuerte, que no tenía que dejar que me pasaran por arriba. Ese consejo se terminó convirtiendo en una filosofía de vida casi.

   Hoy en día, si lo puedo evitar, no lloro en frente de nadie. No permito que vean mis debilidades, mis defectos y carencias. Trato de ser lo más fuerte posible, como una fortaleza impenetrable. No dejo que nadie pase a través de mis muros, y mucho menos que los derribe.

   No voy a dejar que nadie más se vuelva a burlar de mí por sentir algo, lo que sea. Mis sentimientos son solo míos, solo yo los puedo juzgar. Nadie más.



2

   Con el pasar de los años, empecé a hablar cada vez menos. De chica hablaba hasta por los codos; todo el tiempo y muy fuerte, porque cuando me entusiasmo no puedo controlar el volumen de mi voz. Supongo que es normal en la niñez, y en mi caso especialmente porque siempre pensé demasiado…y solo quería expresar, exteriorizar lo que pasaba por mi cabeza.

   Ahora pienso más que antes, obviamente, pero digo mucho menos. Las cosas importantes, los temas serios, los discuto con un puñado de personas, con aquellas en las que puedo confiar. Con el resto, habló de cosas triviales, si siquiera converso en absoluto.

   Yo entiendo que mis padres, quienes convivían conmigo todo el tiempo y también trabajaban, a veces se cansaran de escuchar mis incesantes comentarios acerca de todo. Pero no creo que sean conscientes de los efectos que tiene callar a un infante de mala manera, mostrando un claro deseo por no escucharlo. Yo lo recuerdo perfectamente, como si fuera ayer, el darme cuenta de que no querían oírme; de que estaban cansados de mí en cierta forma.

   Así que dejé de hablarles prácticamente, solo les comunicó cosas estrictamente necesarias o cien por ciento insignificantes. Los temas serios e importantes, las cosas íntimas y personales, no las menciono; me las guardo para mí o las comparto con aquellas personas en las cuales puedo confiar, aquellas que sé que me quieren escuchar.

    Callar hace mal, pero prefiero no decir nada antes que perder el tiempo hablándole a quien no está interesado.



3

   Era joven cuando me pasó esto, lo sé, pero eso no invalida mis sentimientos en aquel momento. La edad no desestima el dolor, el trauma. Yo siento con fuerza, con intensidad y pasión; yo no siento a medias. Puedo sentir todo o sentir nada, no hay un intermedio. Mi primer enamoramiento en serio lo tuve a los 12-13 años. Me enamoré en primer año de un chico de tercero. Intenté acercarme a él, hacerme su amiga, y en un momento de debilidad le dije lo que sentía por él.

   Yo ya sabía que él no gustaba de mí, y yo no esperaba ser su novia. Yo solo quería ser su amiga, nada más. Para mí eso era más que suficiente. Después de todo, tan solo estar cerca de él me hacía feliz. Su respuesta fue la que esperaba: que él no correspondía mis sentimientos. Su reacción, sin embargo, fue demasiado para mi pobre corazón. Me dejó de hablar y empezó a evitarme en el colegio, sumiéndome en tres meses de depresión. Recién pude superar cualquier sentimiento que aún sintiera por él un año y medio después.

   De todas formas, la experiencia fue tan traumática que el miedo me prevalece hasta el día de hoy. No importa cuánto tiempo pase, la idea de que vuelva a pasar lo mismo me aterroriza desmesuradamente. Tan solo pensar en eso es suficiente para paralizarme, para  que me acobarde. Solo si estoy segura de que la otra persona también gusta de mí soy capaz de confesar mis sentimientos, de lo contrario me los trago.

   No me importa si me lo tengo que llevar a la tumba o esperar a que se me pase el amor, no voy a permitirme vivir eso nunca jamás.



4

   ¿A cuántas personas en el mundo sus padres los han educado parcialmente con violencia? ¿A cuántos nos han pegado por portarnos mal? ¿Cuántas víctimas de la violencia doméstica fueron justificadas bajo la premisa de ser una forma de “educación”? Yo creo que somos varios, demasiados.

   Yo mentía mucho de chica, y aún lo sigo haciendo, solo que ahora me sale mejor. Mentir en mi casa a veces tenía la consecuencia de que mis padres me aplicaran uno de esos famosos “correctivos”. Mi padre una vez, en mi propia habitación me abofeteó hasta hacerme sangrar la nariz…solo por mentir.

   La violencia deja marcas más allá de las físicas. Mi hermano adoptó en cierta forma esas enseñanzas, desquitando su ira conmigo simplemente porque podía; porque yo era más chica, más débil y su hermana. Crecí con un “hermano” que parecía más mi verdugo que mi familiar. Crecí con miedo a mi propia familia, con miedo a mi hogar. Nunca pude sentirme segura en mi propia casa. Vivía con miedo de ser golpeada, estrangulada, siempre que mi hermano o mis padres se enojaban conmigo. Hoy vivo con miedo de repetir mi niñez.

   Hoy vivo con incomodidad, con miedo, con repugnancia, con desconfianza…al contacto humano. No puedo evitar tensarme cada vez que alguien me toca, no puedo evitar pensar subconscientemente que me quieren lastimar. 

   No me gusta que me toquen, me incomoda. Y aun así lo que más quiero es encontrar a alguien que me haga sentir segura como nadie más logró hacerlo. Alguien que me pueda tocar sin hacerme sentir nada más que su contacto, y quizás su afecto también.

   Quiero abrazos, caricias, besos, roses, que me tomen de la mano…sin que me sienta asustada, incómoda o asqueada. Quiero que me hagan sentir a salvo. Quiero contacto humano sincero y benigno.

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   Muchas veces no somos conscientes del impacto que nuestras palabras y acciones pueden tener en los otros, ni de lo permanentes que éstas puedan ser. Yo tengo que vivir con todos mis traumas, como millones de personas más. Pero yo tuve que aprender por mí misma, porque nadie estuvo ahí para ayudarme, para guiarme, para asegurarme que todo iba a estar bien. Nadie lo vio, nadie lo notó. Y el que lo hizo, calló. 

   La próxima vez, toma consciencia; no por mí, sino por los demás. Uno nunca sabe cómo pueden ser afectadas las otras personas. Y mejor prevenir que lamentar.


Fin

miércoles, 18 de octubre de 2017

Gone | Ido


   I used to have a friend, you know? And I’m not saying “used to” because we grew apart or had a big fight and never spoke again. I say it because one day he was just gone. I still remember that day like it was yesterday, so vivid and clear. I woke up like every other morning; put on some clothes, had breakfast and brushed my teeth. As I was about to leave for school I sent a message to my best friend, like I did every morning since we both got our own cell phones. That time he didn’t reply, which seemed odd because he always did so, but I brushed it off like it was no big deal. Maybe he just overslept, I thought while exiting my house.

   As I arrived at school I waited for him, like always, but he didn’t show up. Maybe he had a cold or something and decided to stay at home and recover. That’s what I tried to convince myself of. That he turned off his alarm and continued sleeping without hearing his ringtone. He got the message, of that I’m sure. But he never read it.

   When class began that morning I was feeling down; he usually was the one to keep a smile on my face and make the classes bearable. But as I sat there, with the seat next to me completely empty, I felt bored and sad. I missed him, even when it wasn’t the first school day I faced alone. It’s just that the radio silence was unnerving me a lot. I didn’t know it at that time, but thinking about it now makes me believe that somehow I knew that something was wrong with the entire situation.

   I didn’t press the matter; I let it be and concentrated on what my teacher was saying. I assured myself by saying that I’ll just call him to his house once I went back to mine. To check on him and update him on what we learned that day in class. Still, when I got home and did as I said, no one answered. His mom should’ve been in his house at that time, but all I heard was the answering machine telling me to leave a message after the beep. I didn’t; I hanged up and picked up my cell phone, trying to call him and his mother yet still getting no answer. All my texts remained unread, and eventually, they didn’t even reach his phone anymore.

   By that time I was already getting quite worried, thinking about just dropping by to see what was happening and why they weren’t answering to any of my calls and text messages. But as I was getting ready to leave once again, the phone in the kitchen rang. I sprinted over there and answered before the second ring. It was my best friend’s mom, asking if I saw him at school that day. I told her that I didn’t and that I thought he was at home. I also said that he wasn’t answering his phone. She replied that neither she nor her husband had seen him since he went to his room the previous night. Both of his parents usually leave really early in the morning, so he comes to school alone. It was normal for all of them, so she thought that he had left like always but began to worry when he didn’t reply to her texts nor came back home.

   I didn’t know where he went; I still don’t know where he is. He disappeared over the course of that morning and no one knew where he went. The neighbors said that they didn’t see or hear anything suspicious, not even him leaving the apartment complex. That’s weird, if you ask me, especially since the camera recordings apparently didn’t show anything. It was like he just evaporated. But I don’t believe it; I know there’s something someone’s hiding. The neighbors acted really sketchy and they prefer not to talk about it when asked. I know they never really liked my friend’s family, but it’s not reason enough to be an accomplice of a disappearance.

   In my opinion, and also my friend’s parents’, someone took him. Somebody did this to him; made him drop off the face of the Earth. Why? I can only hazard a guess, but I think it has to do with his political activism. His whole family was a part of it, rallying against the corrupt government and what not. They are good people; he was a great guy. Young too, he was only seventeen when they took him. And I know they did, deep down. But what can I do about it? I have marched with his family; been to dozens of police stations asking for habeas corpus and all of that. I don’t want to lose hope, and I’ll keep looking for him, but I can’t help the impotence that I feel. We don’t want to give up the search, but what can we do against people like that? People with power, money, and influence that won’t stop at nothing to silence those who speak the truth about them.

   My friend is a victim of political terrorism. Why him? Why like that? To send a message; to cause terror among the population and strike fear into anyone willing to stand for themselves against the government. My best friend, a brilliant and kind human being, was taken to never be seen again. Now all that remains is a name on the tongues of those asking for him, and a picture on his parents’ shirts.

   I still go to school; it’s been a year since he’s gone, and it feels like an eternity and like it was yesterday when I last saw him. Nobody replaced him next to me; nobody dares. They all know better than to sit on his spot. I go every morning with the same feeling of hope; that everything was a dream and that I’ll enter the classroom only to see him sitting in his usual place next to me. But it’s empty, every day. I still send him texts, even when they never reach his phone. They probably destroyed it with every other piece of evidence. I don’t even want to imagine what were like his last moments of life; because if one thing is true it’s that he’s no longer alive. I just hope that it was quick and painless, that they didn’t keep him for long.

   In a democratic government of the twenty-one-century things like this can still happen. And the people who orchestrate it can still get away with it, even when we know that they did it. It’s not that we’re letting them get away with it; it’s just that they have too much power. All we did was give it to them. Well, I didn’t, but one vote amongst the tenths of millions doesn’t do any difference.

   What no one can see it’s what’s left; the aftermath. We don’t move on with our lives. It’s not something that time will fix. It’s lost forever, and we can’t even make peace with it because there’s nothing left. There’s no grave we can go to mourn him to. There’s no goodbye note. There’s just emptiness; like a chunk ripped from our hearts. That seat next to me is still vacant, and no matter who sits there it will remain like that. ‘Cause my friend’s not just gone; he isn’t somewhere, he’s nowhere. He disappeared without trail. We’ll never know what happened, and we’ll never see him again. They made sure of that.


The End

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   Solía tener un amigo, ¿sabías? Y no digo “solía” porque nos alejamos o tuvimos una pelea y dejamos de hablarnos. Lo digo porque un día simplemente ya no estaba. Todavía recuerdo ese día como si fuera ayer, de manera vívida y clara. Me desperté como cualquier otra mañana; me vestí, desayuné y me cepillé los dientes. Cuando me estaba por ir al colegio le mandé un mensaje a mi mejor amigo, como hacía todas las mañanas desde que ambos conseguimos nuestros celulares. Él no contestó, lo que me pareció raro porque siempre lo hacía, pero lo dejé de lado y no le di importancia. Quizás se había quedado dormido, pensé mientras salía de casa.

   Cuando llegué a la escuela lo esperé, como siempre, pero él no fue. Tal vez estaba resfriado o algo por el estilo y decidió quedarse en casa para descansar. De eso traté de convencerme. Que él había apagado su alarma para seguir durmiendo y no había escuchado el celular. Él recibió el mensaje, de eso estoy segura. Pero jamás contestó.

   Cuando la clase comenzó esa mañana yo me sentía mal; él era quien usualmente me hacía sonreír y soportar la clase. Pero mientras estaba sentada ahí, con el banco a mi lado vacío, me sentí triste y aburrida. Lo extrañaba, incluso cuando no era la primera vez que pasaba un día escolar sola. Es solo que el silencio radiofónico me estaba inquietando bastante. No lo supe en su momento, pero pensándolo ahora creo que de alguna manera sabía que algo estaba mal con toda la situación.

   No pensé mucho al respecto; lo dejé pasar y me concentré en lo que el profesor estaba diciendo. Me calmé a mí misma diciendo que lo llamaría a la casa cuando llegase a la mía. Para chequear que estuviese bien y comentarle las novedades de la clase del día. Sin embargo, cuando llegué e hice como había dicho, nadie me atendió. Su madre debería haber estado en la casa a esa hora, pero todo lo que escuché fue el sonido de la contestadora diciéndome que deje un mensaje después del tono. No lo hice; colgué y agarré mi celular, intentando llamarlo a él y a su madre pero ninguno me contestó. Ni uno de mis mensajes fue leído y eventualmente ni siquiera llegaron a su teléfono.

   Para ese entonces ya me estaba preocupando un poco, pensando en ir a visitarlo para ver qué estaba pasando y por qué nadie respondía a mis llamadas y mensajes. Pero cuando me estaba preparando para salir otra vez, el teléfono de la cocina sonó. Corrí a atender y lo agarré antes de que sonara por segunda vez. Era la mamá de mi amigo, preguntando si lo había visto en la escuela ese día. Le dije que no y que pensaba que estaba en su casa. También le conté que no estaba contestando el teléfono. Ella respondió que ni ella ni su marido lo habían visto desde que se fue a dormir la noche anterior. Sus padres usualmente se van a trabajar bien temprano por la mañana, por lo cual él se va solo a la escuela. Era normal para ellos, y por eso ella pensó que él se había ido como siempre pero se empezó a preocupar cuando él no le respondió los mensajes ni volvió a su casa.

   No sé a dónde fue; aún no sé dónde está. El desapareció en el transcurso de esa mañana y nadie sabe a dónde fue. Los vecinos dijeron que no vieron ni escucharon nada sospechoso, ni siquiera a él yéndose del edificio. Eso es raro, si me preguntas a mí, especialmente porque las grabaciones de las cámaras pareciera que no mostraban nada. Fue como si se hubiese evaporado. Pero yo no lo creí; sé que hay algo que alguien está ocultando. Los vecinos actuaban extraño y prefieren no hablar del tema cuando se les pregunta al respecto. Sé que nunca les cayó bien la familia de mi amigo, pero eso no es razón suficiente para ser cómplices de una desaparición.

   En mi opinión, y también la de los padres de mi amigo, alguien se lo llevó. Alguien le hizo esto; lo hizo desaparecer de la faz de la Tierra. ¿Por qué? Solo puedo adivinar, pero creo que tiene que ver con su activismo político. Su familia entera estaba metida en eso, manifestándose contra el gobierno corrupto. Son buena gente; él era un buen pibe. Era joven, tenía solo diecisiete cuando se lo llevaron. Y sé, en el fondo, que lo hicieron. Pero, ¿qué puedo hacer al respecto? Yo marché con su familia; fui a docenas de estaciones de policía preguntando por habeas corpus y todo eso. No quiero perder la esperanza, y voy a seguir buscándolo, pero no puedo evitar sentirme impotente. No queremos dejar de buscar, pero ¿qué podemos hacer contra esa clase de gente? Personas con poder, dinero e influencia que no van a parar ante nada con tal de silenciar a aquellos que dicen la verdad.

   Mi amigo es una víctima del terrorismo político. ¿Por qué él? ¿Por qué así? Para mandar un mensaje; para causar terror entre la población y generarle miedo a cualquiera que esté dispuesto a defenderse contra el gobierno. Mi mejor amigo, un ser humano brillante y gentil, fue secuestrado para que jamás se lo vuelva a ver. Ahora todo lo que queda es un nombre en la lengua de aquellos que piden por él, y una imagen en las remeras de sus padres.

   Todavía voy al colegio; pasó un año desde que desapareció, y se siente como una eternidad y al mismo tiempo como si hubiese sido ayer la última vez que lo vi. Nadie lo reemplazó a mi lado, nadie se atreve. Todos saben que no se tienen que sentar en su lugar. Voy todas las mañanas con la misma esperanza; que todo haya sido un sueño y que voy a entrar al aula solo para verlo sentado en su banco al lado mío. Pero está vacío, todos los días. Aún le mando mensajes, incluso cuando nunca llegan a destino. Probablemente destruyeron su celular junto al resto de las evidencias. Ni siquiera quiero imaginarme cómo deben haber sido sus últimos momentos de vida; porque si algo es verdad es que ya no está entre los vivos. Solo espero que haya sido una muerte rápida e indolora; que no lo mantuvieran vivo por mucho tiempo.

   En un gobierno democrático del siglo veintiuno este tipo de cosas aún pueden pasar. Y la gente que las orquesta todavía puede salirse con la suya, incluso cuando sabemos que ellos lo hicieron. No es que los estemos dejando hacerlo, es solo que tienen demasiado poder. Todo lo que hicimos fue dárselos. Bueno, yo no, pero un voto contra docenas de millones no hace diferencia alguna.

   Lo que nadie puede ver es lo que queda; las repercusiones. Nosotros no seguimos con nuestra vida. No es algo que el tiempo pueda arreglar. Se perdió para siempre, y ni siquiera podemos hacer las paces con ello porque no quedó nada. No hay tumba a la cual ir a llorar. No hay nota de despedida. Sola hay un vacío, como un pedazo arrancado de nuestro corazón. Ese banco al lado mío sigue vacante, y sin importar quién se siente ahí va a permanecer así. Porque mi amigo no se fue; no está en algún lado, él está en ninguno. Lo desaparecieron sin dejar rastro. Jamás sabremos qué pasó, ni lo volveremos a ver. Ellos se aseguraron de eso.


Fin

Chronicles - Entry No. 13 : Alone | Crónicas - Entrada No. 13 : Solo/a

(Nobody's Home - Avril Lavigne)


   It was quiet that night, way too quiet for my liking. There was no sound in the house, only eerie silence. I looked at the screen of my Smartphone, just a black mirror reflecting my wrecked expression and the signs of tiredness on my face. I unlocked it and opened up Whatsapp; stared at all the chats and groups…no new messages. And why would there be any new messages if nobody fucking cares about me? Not one of my so-called friends -save one- just asks from time to time how I’m doing.

   I could just die. I could just slit my wrists and be done with it. What difference does it make to keep living this shitty life if it ain’t going to change no matter how hard I try to turn it around? It’s not going to happen. If it didn’t already then it won’t ever, even if I wait the rest of my life to be happy. I’m just going to remain miserable despite opting for not caring at all. If I try to do things the right way, it just comes out all wrong. I always end fucking everything up.

   I feel tempted, for real; to just do it and stop worrying about every little fucking thing. I could embrace peace for eternity if I just let go. After all, nobody would miss me anyway. They wouldn’t care; they wouldn’t even visit my grave. I’ll be forgotten as soon as I cease to exist; swallowed by death and oblivion, consumed by darkness and hate. There’s no love. No, true love I never met. I never will, I won’t make it to that day. I’ll die alone, drowning in a pool of my own blood.


The End

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   Estaba todo silencioso esa noche, demasiado silencioso para mi gusto. No había sonido alguno en la casa, solo un terrible silencio. Miré la pantalla de mi Smartphone, solo un espejo negro reflejando mi expresión de angustia y las señales de cansancio en mi cara. Lo desbloqueé y abrí Whatsapp; observé todos los chats y grupos…ningún mensaje nuevo. Y, ¿por qué habría algún mensaje nuevo si a nadie le importo? Ninguno de mis supuestos amigos –salvo uno- me pregunta de vez en cuando cómo estoy. 

   Podría simplemente morir. Podría cortarme las muñecas y acabar con todo de una buena vez. ¿Qué diferencia hace seguir viviendo esta vida de mierda si no va a cambiar sin importar qué tanto intente darla vuelta? No va a pasar. Si no lo hizo ya, no lo va a hacer, incluso si espero durante el resto de mi vida para ser feliz. Voy a permanecer miserable aunque opte porque nada me importe. Si trato de hacer las cosas bien, todo me sale mal. Siempre termino cagándola.

   Me siento tentada, de verdad; tentada a hacerlo y dejar de preocuparme por cada pequeña cosa. Podría abrazar la paz por toda la eternidad si simplemente me dejara ir. Después de todo, nadie me extrañaría. No les importaría; ni siquiera visitarían mi tumba. Voy a ser olvidada tan pronto como deje de existir; tragada por la muerte y el olvido, consumida por la oscuridad y el odio. No hay amor. No, el verdadero amor jamás lo conocí. Nunca lo haré, y no voy a llegar al día en que lo haga. Voy a morir sola, ahogada en una pileta de mi propia sangre.


Fin

jueves, 7 de septiembre de 2017

Rant

   I’m tired of it; I’m tired of keeping quiet. I’m going to say everything, and I don’t care if you read it or not because it’s in English, I don’t give a single flying fuck. First of all, I lost one of my oldest, dearest friends because of the guy I kind of dated during summer; the same one that dumped me without giving me a clear reason why. Because of him too, I believe, most of my friends from my school, the group that came to be last year, began to distance themselves from me. They might deny it, say that I’m crazy and paranoid; that I’m seeing things where there’s none. But I don’t fucking care about their opinion or point of view, it doesn’t matter. The only view that matters it’s mine. Another friend of mine stopped responding to my messages; because she was busy studying or another reason I don’t fucking know ‘cause she hasn’t talked to me since the summer. On top of it all, my favorite band is about to break up (if you think this is not a big deal, fuck you; you don’t know shit). So right now my life is looking pretty grim, with almost no real friends and with a family that’s only it by meaning.

   Excuse-fucking-me if I seem too selfish and don’t take into consideration the other people’s lives and problems, but I’m sick of putting everyone before myself when none of them do the same. And why should they, right? They don’t fucking care, so why should I? I want to be happy; I want to think that I deserve to be happy, even when everybody else is treating me like I don’t. Because otherwise, I might as well just kill myself. So I’m only going to appreciate those who didn’t cast me aside, the rest can go fuck themselves for all I care. I give them my affection and friendship and this is how they repay me? Screw them; I’m going to concentrate on keeping myself happy. After all, as of now I only find one reason to keep living; one source of happiness, and I’m going to exploit it to no end. I’m done with all of this bullshit; with all of their bullshit. I don’t deserve this; I haven’t done ANYTHING to deserve this. And I’m not going to complain or demand anything because I know that they’ll just take me into account so they won't feel like assholes. So fuck them and fuck all of this. My new friends might turn their backs on me like most of my friends did during my whole life, but right now they’re making me feel happier and more included that my other friends, the ones who came first but don’t seem to give a damn about me anymore.

   I’m tired; of feeling lonely, unloved and being unhappy. I’m done. If you’re looking for me, I’m probably thinking about or hanging out with the only person who’s been the nicest to me in my entire life, and not because he felt obliged or had a need to; the one who welcomed me with open arms even when I hardly tried to be a part of his life. I didn’t ask for anything and gave little also, but he offered me so much in comparison. #ElGallagher, you truly deserve my love and attention; you and the other few who still pay me attention and haven’t shunned me.

    Peace out, bitches.

martes, 15 de agosto de 2017

Chronicles - Entry No. 12 : Painless Steel | Crónicas - Entrada No. 12 : Acero indoloro

(Mad World - Gary Jules)


   I see ruby lines and silver skies. I feel fire and needles dancing around me, inside me. It’s raining salt and there’s copper incense permeating the air. It’s cold and it’s hot; iron is all I can taste. The lights are too bright and intense; I only can see blurry lines and incongruous shapes. I feel myself fade, turn into a million pieces and melt. My heart beats like crazy, yet I cannot feel it. My senses are overflowing with information I can barely register anymore. Adrift I am in a sea of pain.

   All the memories start to spill and spread, like an unending movie inside my head. I can see through them more frowns than smiles; more tears than laughs. They blend, slow and speed up; they make me dizzy and tire me out. The pull becomes too strong to resist, all I want to do is finally go to sleep. And I could, I can, only if I let go of everything. My consciousness begins to wane; my eyes beg me to let darkness embrace me. Still, there’s a tiny little spark that refuses to be extinguished.

   As my eyelids fall shut and I take one last breath I realize it’s a mistake. The light burns but yet my pupils try to regain their focus. All the blood that I felt leaving my body was nothing more than an elaborate illusion made in the wake of maddening grief and anger. The knife I hold in my hand is still clean and painless, shining with promises of peace and death. I’m so close yet so far, that little tiny spark clinging still to the last piece of hope my life dares to provide. 


The End

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   Veo líneas rubíes y cielos plateados. Siento fuego y agujas danzando a mi alrededor, dentro de mí. Está lloviendo sal y hay incienso de cobre permeando el aire. Hace frío y calor; todo lo que puedo saborear es hierro. Las luces son demasiado brillantes e intensas; solo puedo ver líneas borrosas y formas incongruentes. Siento que me desvanezco; que me vuelvo mil pedazos y me derrito. Mi corazón late como loco pero no lo puedo sentir. Mis sentidos están desbordando con información que apenas puedo registrar. A la deriva estoy en un mar de dolor.

   Todos mis recuerdos comienzan a derramarse y esparcirse, como una película sin fin dentro de mi cabeza. Puedo ver a través de todos ellos más ceños fruncidos que sonrisas; más lágrimas que risas. Ellos se mezclan, se ralentizan y se aceleran; me marean y me cansan. La atracción se vuelve demasiada para resistir, lo único que quiero hacer es irme a dormir. Y podría hacerlo,  puedo hacerlo, solo si dejara ir todo. Mi consciencia empieza a menguar; mis ojos me ruegan que me deje abrazar por la oscuridad. Aún así, hay una pequeña chispa que se resiste a ser extinguida.

   Mientras mis parpados comienzan a cerrarse y yo respiro por última vez me doy cuenta de que esto es un error. La luz quema pero mis pupilas intentan retomar su foco. Toda la sangre que sentí abandonar mi cuerpo o era más que una elaborada fantasía hecha por el despertar de mi enloquecedor sufrimiento y enojo. El cuchillo que sostengo en mi mano todavía está limpio y es indoloro; brilla con promesas de paz y muerte. Estoy tan cerca y a la vez tan lejos; esa pequeña chispa aferrándose aún a la última pieza de esperanza que la vida se atreve a ofrecerme.


Fin