jueves, 6 de julio de 2017

Chronicles - Entry No. 4 : Sunlight | Crónicas - Entrada No. 4 : Luz solar

(Gnossienne No.5 - Erik Satie)


   It was a warm day in June, which was strange considering it was already winter. The sunlight filtered through the scarce clouds that still lingered on the sky. I remember how it felt to have the warmness of the light softly licking my skin and making me comfortable under it. It wasn’t suffocating but rather pleasant, quite odd for this time of the year. I’m not complaining; it was nice to have that kind of weather amidst the biting cold and pouring rain we had the past days.

   I was cleaning at that time; preparing to receive some of my relatives who would be visiting to greet me for my birthday, which was the day before. I didn’t really want to see anyone, that’s why I didn’t throw a party for my family or my friends. I still felt depressed up at that point, so much that I didn’t want to celebrate my own birthday. Between the possibility of having to invite people who I didn’t consider close to me anymore, and that the few ones that I really wanted to see wouldn’t come…I just didn’t want that at all.

   What made it worse was that you were one of those people; the one I wanted to have over at my house to hang out and have a great time with. I wanted that so badly that it hurt, like everything related to you. I still couldn’t help myself or my thoughts about you, and that added to my sorrowful mood. It was supposed to be a good day, a nice day, and there I was thinking about you; about how much I loved you and about how impossible it was for me to get you, even if you were the only thing I wished for upon a shooting star.


The End

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   Era un cálido día de junio, lo cual era extraño considerando que ya era invierno. La luz del sol se filtraba por entre las escazas nubes que aún rondaban por el cielo. Recuerdo cómo se sentía tener el calor de la luz acariciando suavemente mi piel y haciéndome sentir cómoda bajo ésta. No era sofocante sino placentero, algo raro para esa época del año. No me estoy quejando, fue lindo tener esa clase de clima  en medio del frío y la lluvia que tuvimos los últimos días.

   Estaba limpiando en ese momento, preparando todo para recibir a algunos de mis familiares quienes me iban a visitar por mi cumpleaños, que había sido el día anterior. No quería ver a nadie en realidad, por eso no hice una fiesta con mi familia o mis amigos. Aún me sentía deprimida, tanto que ni siquiera quería festejar mi propio cumpleaños. Entre la posibilidad de tener que invitar a gente la cual ya no consideraba cercana, y que las pocas personas que sí quería ver no viniesen…simplemente no quería nada de eso.

   Lo que empeoró las cosas fue que vos eras una de esas personas; el que quería invitar a mi casa para pasar el rato y divertirnos. Quería eso tanto que dolía, como todo lo relacionado a vos. Todavía no podía evitar pensar en vos, y eso sumaba más a mi tristeza. Se suponía que iba a ser un buen día, un lindo día, y ahí estaba pensando en vos; pensando en lo mucho que te amaba y que tan imposible era para mí tenerte, aunque vos fueras lo único que deseara al ver una estrella fugaz.


Fin

Chronicles - Entry No. 3 : Howling Wind | Crónicas - Entrada No. 3 : Viento aullante

(Love - John Lennon)


   I was lying down on my bed, having just been awoken by a Twitter notification at nine in the morning -way too early for me since I fell asleep at four in the morning-, listening to the howling wind outside my window clashing against it. It was a cold morning with a sky full of clouds that traveled at high speed because of the swift currents of wind lashing out at the city. I wanted nothing more than to stay in bed for the rest of the day, maybe even for the rest of the week.

   It was Father’s Day, the day before my birthday. I tried to go back to sleep because I was really tired, but hearing my parents arguing kept me awake against my will. I always hated their heated arguments, they always made me sad. On top of that, I started to think about you, which is the last thing that I wanted because I knew that I definitely couldn’t go back to sleep then. The day before had been amazing, and that hurt too much; because I wanted more of it, more of you.

   Instead of going back to sleep I stayed awake but didn’t get up until eleven in the morning. I didn’t want to walk in on my parents having an argument, and I already barely had any energy and motivation to get up. I did because I heard that we were going to my grandma’s to celebrate Father’s Day, and this made everything worse because I knew that I had to deal with even more. Getting together with a family that ignored me wasn’t my cup of tea. I would have rather stayed in bed thinking about how much I wanted to be with you.


The End

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   Estaba acostada en mi cama, habiendo sido despertada a las nueve de la mañana por una notificación de Twitter -demasiado temprano para mí, ya que me había dormido a las cuatro de la mañana-, escuchando el aullido que provocaba el viento fuera de mi ventana y cómo golpeaba contra ésta. Era una mañana fría con un cielo encapotado de nubes que viajaban a alta velocidad debido a las rápidas correntadas de viento que azotaban la ciudad. No quería otra cosa que quedarme en la cama por el resto del día. Quizás por el resto de la semana.

   Era el Día del Padre, el día anterior a mi cumpleaños. Intenté volver a dormirme porque me sentía muy cansada, pero el escuchar a mis padres discutir me mantuvo despierta contra mi voluntad. Siempre odie sus acaloradas discusiones, siempre me hicieron sentir mal. Como si no fuera poco, empecé a pensar en vos, lo cual era lo último que quería ya que sabía que  definitivamente no me iba a poder volver a dormir. El día anterior había sido increíble y eso me dolía demasiado; porque quería más de eso, quería más de vos.

   En vez de volverme a dormir me quedé despierta pero sin levantarme hasta las once de la mañana; no quería salir en medio de la discusión de mis padres y ya apenas tenía energía y motivación para levantarme. Lo hice porque escuché que iríamos a la casa de mi abuela para celebrar el Día del Padre, y eso empeoró las cosas, debido a que sabía que tendría que tolerar más mierda. Juntarme con una familia que me ignora no es mi predilección. Habría preferido quedarme en la cama pensando en lo mucho que te anhelaba. 


Fin

Chronicles - Entry No. 2 : Under the Rain | Crónicas - Entrada No. 2 : Bajo la lluvia

(Gnossienne No.4 - Erik Satie)


   I was standing at the bus stop, waiting for the bus that would take me back home. It was a cold night; the air was chilly and heavy with the thickness of humidity. It didn’t take long till it started raining softly; the gray clouds were illuminated by the lights of the city, turning them a grayish purple shade. I could see the raindrops falling consistently thanks to the street lights, but I could barely feel them falling over me. I felt so numb that I could barely feel anything at that point.

   Several thoughts assaulted my mind while I was waiting, disrupting my inner peace and breaking it into a million pieces; those thoughts were of you. I couldn’t help it, even if I wanted to; you were all I could think about. The idea of being so close to you yet not intimate enough tore at my heart without mercy. All I wanted was for you to close your arms around me that cold and wet night, making me feel warm and loved; making me feel safe and wanted like no one else did.

   I looked up to the shimmer of the street light in front of me to see one last time the falling drizzle before boarding the oncoming bus. I was sad, heartbroken actually; because I loved you so much and you didn’t love me back. As I watched the arriving bus get closer, a fleeting thought crossed my mind. I could jump in front of it, in front of any vehicle and just end my life. That way I wouldn’t suffer for you anymore. I could’ve done it right there and then, and save me a longer life of sorrow and pain. I should’ve done it.


The End

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   Estaba en la parada del colectivo, esperando al que me llevaría de vuelta a casa. Era una noche fría; el aire era helado y se sentía la pesadez de la humedad. No tardo mucho en empezar a llover suavemente; las nubes grises eran iluminadas por la luz de la ciudad, volviéndolas un tono grisáceo de violeta. Podía ver, gracias a las luces de la calle, las gotas de lluvia cayendo constantemente, pero apenas podía sentirlas cayendo sobre mí. Me sentía tan entumecida que apenas podía sentir lo que fuera a esa altura.

   Varios pensamientos asaltaron mi mente mientras esperaba, interrumpiendo mi paz interna y destruyéndola en un millón de pedazos; esos pensamientos eran sobre vos. No podía evitarlo, incluso aunque quisiera; vos eras lo único en lo que podía pensar. La idea de estar tan cerca de ti pero no de manera íntima me retorcía el corazón sin misericordia. Todo lo que quería era que me rodeases con tus brazos esa fría y húmeda noche, haciéndome sentir segura y amada; haciéndome sentir querida y deseada, como nadie más lo hacía.

   Miré hacia arriba, observando el brillo de las luces de la vía pública, para ver por última vez la llovizna que caía antes de subirme al colectivo que ya estaba cerca. Estaba triste, me sentía descorazonada en realidad, porque te amaba tanto y vos no sentías lo mismo. Mientras miraba cómo se acercaba el bondi que estaba por llegar, un pensamiento pasajero cruzó por mi mente. Podría saltar frente a éste, frente a cualquier vehículo, y acabar con mi vida. De esa forma no tendría que sufrir por vos nunca más. Podría haberlo hecho, en ese momento y en ese lugar, para ahorrarme una vida de dolor y pena. Debí haberlo hecho.


Fin

Chronicles - Entry No. 1 : A Rainy Day | Crónicas - Entrada No. 1 : Un día lluvioso

(Goodbye Cruel World - Anathema)


   It was a cold and humid day in June; the sky was full of dull clouds after an early morning of pouring rain. There was certain stillness in the air, no wind swaying the remaining leaves on the trees and bushes located in the quiet garden. There were still drops falling intermittently from the metal awning that hung over part of the patio, protecting the furniture that was placed there from the unyielding weather, which at that point seemed to be on the edge of unleashing its wrath once again. 

   Inside the quiet house, discomforting moisture clung to every surface it could reach. The stale air reeked of dampness; the rooms have not been ventilated in several days because of the biting coldness of the autumn –which was turning into winter. But that wasn't the only smell spread across their home; there was another one, more irony in nature. It was a smell that wasn't there before; one that never has been there at all. It was a sick essence of rust that no one had noticed because no one was there to do so.

   In her room, messy and unclean, with clothes thrown over the desk chair and the bed, there was a pool of liquid on the floor, rotting and infesting the small space with an offending odor; an ocean of deep red that surrounded the isle that was her unmoving body. She was cold, as cold as the chillness of the outside world. She was still, as still as the leaves in the garden outside her window. She was dead, as dead as everyone she loved made her feel before she killed herself one quiet, cold afternoon of June; the day of her birthday.


The End

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   Era un frío y húmedo día de junio; el cielo estaba cubierto de nubes grises luego de una madrugada de lluvia torrencial. Había una cierta quietud en el aire, sin viento que sacudiese las hojas restantes de los árboles y arbustos situados en el silencioso jardín. Aún caían gotas de manera intermitente desde el toldo de chapa que cubría parte del patio, protegiendo los pocos muebles que se encontraban allí del inflexible temporal, que en ese momento parecía estar al borde de descargar toda su furia otra vez.

   Dentro de la callada casa, una humedad poco confortante se adhería a toda superficie que podía alcanzar. El aire viciado apestaba a humedad; las habitaciones no habían sido ventiladas en varios días debido al crudo frío del otoño que se transformaba en invierno. Pero ese no era el único olor esparcido a través de su hogar, había otro más, uno más metálico en naturaleza. Era un olor que no estaba ahí antes, uno que jamás estuvo ahí en absoluto. Era una enfermiza esencia de óxido que nadie había notado porque no había allí alguien para hacerlo.

   En su cuarto, desordenado y sucio, con ropa tirada sobre la silla frente al escritorio y la cama, había un charco de líquido en el suelo, podrido e infestando el pequeño espacio con un olor ofensivo. Un océano de rojo oscuro que rodeaba la isla que era su cuerpo inmóvil. Ella estaba fría, como el frío del mundo exterior. Ella estaba quieta, como las hojas en el jardín al otro lado de su ventana. Ella estaba muerta, tan muerta como todos aquellos a quienes amaba la hacían sentir antes de que se quitara la vida una tranquila y fría tarde de junio, el día de su cumpleaños.


Fin

lunes, 8 de mayo de 2017

A [sort of] poem: I don't deserve it. | Un[a especie de] poema: No lo merezco.

A [sort of] poem:

I don’t deserve it.

I want to be happy;
want to be in love.
I want to find someone
that loves me just as much.
So far, I haven't had any luck.
Why? I don't know.
Maybe, I don't deserve it.
Maybe I'm not cut out for it.
Maybe I'm not good enough.

You can say I'm still young,
that I have my whole life
in front of me and a long time
to find what I'm looking for.
But I don't want to wait.
I need to be loved.
Because I feel like I'm not.

And I don't know why that is;
maybe cause I haven't opened up enough.
Or cause I don't go out a lot.
Because people scare me;
I know I can't trust them.

If I give them my heart
they'll just crush it.
It happened before
and I'm afraid
it will happen again.
I'm all out of spare parts
to use to fix it.
It's broken and fragile,
but despite everything
it's still beating.

And I know there's somewhere
a person that can take good care of it
and maybe even nurture it back to full health,
but how can I know who to give it to
without having it broke again?

It could be that I've been
surrounded by the wrong people,
and that some of their bad customs
have rubbed off on me,
but I want to think that
I'm not beyond redemption
and that I still have a chance.

To be good and to love;
to be taken care of and loved.
But maybe I don't deserve it
because nobody thinks I do.

And maybe they're right,
or maybe they're not.
The truth is, even I started to think
I don't deserve to be loved by anyone.








Un[a especie de] poema:

No lo merezco.

Quiero ser feliz;
estar enamorada.
Quiero encontrar a alguien
que me ame por igual.
Hasta ahora, no tuve suerte.
¿Por qué? No lo sé.
Quizás, no lo merezco.
Quizás no estoy hecha para eso.
Quizás no soy lo suficientemente buena.

Podes decir que todavía soy joven,
que tengo toda la vida
delante de mí y mucho tiempo
para encontrar lo que estoy buscando.
Pero no quiero esperar.
Necesito ser amada.
Porque siento que no lo soy.

Y no sé por qué es así;
quizás porque no me abrí lo suficiente.
O porque no salgo demasiado.
Porque la gente me asusta;
sé que no puedo confiar en ellos.

Si les doy mi corazón
lo van a aplastar.
Pasó antes
y tengo miedo
de que vuelva a pasar.
Ya no tengo repuestos
para arreglarlo.
Está roto y es frágil,
pero a pesar de todo
aún sigue latiendo.

Y sé que en algún lugar hay
una persona que lo pueda cuidar
y quizás incluso lo pueda curar,
pero cómo voy a saber a quién dárselo
sin que me lo vuelvan a romper?

Puede que haya estado
rodeada de la gente equivocada,
y que algunas de sus malas costumbres
las haya adoptado,
pero quiero pensar que
no estoy más allá de la redención
y que aún tengo una oportunidad.

De ser buena y de amar;
de ser cuidada y amada.
Pero quizás no lo merezco
porque todos piensan eso.

Y quizás tienen razón,
o quizás no.
La verdad es que, incluso yo empecé a pensar
que no merezco ser amada por nadie.

let me write my own epitaph | déjame escribir mi propio epitafio

(Song or Suicide - HIM)


  Di mil vueltas antes de llegar acá y, aunque logré venir después de todo, todavía me cuesta dar el último paso y abrir la puerta. Sé lo que me espera del otro lado, y no quiero enfrentarlo. Me pasé todo el finde preparándome para esto, pero ahora que estoy parada frente al aula empiezo a dudar si realmente estoy lista para entrar.

  No quiero dar explicaciones porque sé que no las hay. Lo que pasó no tendría que haber pasado, pero me dejé llevar. Si abro la boca solo voy a encontrar lástima como respuesta, y no quiero eso de gente a la que no le importo. Que ironía sería recibir compasión de la gente que es responsable de mi situación actual. Es por esta razón que no quiero hablar del tema. Porque sé que si empiezo, no creo que pueda terminar. Y todo se iría al infierno si eso pasara.

  El problema es que es lunes, y la clase de hoy va a ser especialmente difícil. Como estoy llegando tarde –tanto por tomarme mi tiempo para llegar hasta acá, como también por quedarme parada frente a la puerta cerrada- mis “amigos” ya deben estar sentados todos juntos. Somos impares en esta cátedra, así que no debe haber asiento libre para mí al lado de alguno de ellos. No es como si importara de verdad. De hecho, sería mejor así, sino tendría que fingir más. No sé dónde me voy a sentar y, después de todo, no me importa.

  Al abrir la puerta me encuentro con todas las miradas posadas en mí, seguramente todos están sorprendidos de que esté llegando tarde. Es porque yo nunca llego tarde; pero hoy sí, porque en realidad no quería venir. El profe me da la bienvenida como si nada hubiese pasado, y está bien ¿cómo podría saber que ese no es el caso? Le pido disculpas por llegar tarde e invento una excusa con la cual cubrirme, él me dice que me queda la falta igual y yo le respondo que no hay problema. También le digo que no pude hacer el trabajo práctico que había que entregar hoy y que acepto que me quede como no entregado. Cuando me pregunta por qué no lo pude hacer, le miento y digo que no tuve tiempo.

  No queriendo interrumpir más la clase, me giro en torno a mis compañeros y escaneo los bancos en busca de uno disponible. Al final tenía razón, mis “amigos” están sentados todos juntos y no hay lugar para mí. Sin importarme mucho esto, al fin y al cabo siempre es así, me dirijo al único asiento libre que está cerca de gente que conozco. Casi como si el Universo quisiese compensarme, resulta que el banco que vi es el que está al lado del tipo que me gusta. En cualquier otra ocasión estaría sumamente feliz, pero después de vivir los peores días de mi vida me cuesta sentir algo remotamente cercano a la felicidad. Solo quiero que la clase continúe como si nada y que todos hagan de cuenta que no estoy acá, como siempre.

  Me siento y él se da vuelta para saludarme con una hermosa sonrisa que me derretiría por dentro, si hubiese algo para derretir. Pero ya no hay nada. Lo saludo a él y a sus dos amigos, que están sentados atrás nuestro. Mientras, el profesor reanuda la clase con facilidad, retomando el tema del cual estaba hablando antes de que yo entrara. Todo se desenvuelve con normalidad, como si nada hubiese cambiado. Y para ellos todo sigue igual, nadie sabe lo que pasó, no le dije a nadie.

  Así se pasa la primera hora hasta el recreo. Durante éste, antes de bajar para interactuar con mis “amigos”, voy al baño a desahogarme un poco antes de continuar con esta farsa. La cantidad de energía que hace falta para llevar a cabo esto es más de la que poseo y de la que voy a poseer. Apenas puedo soportarlo; las ganas de gritar, de llorar, de romper cosas, es demasiado grande. Pero no lo puedo hacer; sé que no lo voy a hacer, así como que tampoco voy a hablar. Sin importar qué y cuánto me pregunten, no voy a decir nada.

  Son todos unos mentirosos, unos farsantes, pretenden que les importo pero ninguno pudo prever lo que iba a pasar, lo que pasó. Ciegos, todos ellos. Y sordos, y mudos. Porque nadie dijo nada; porque no sabían, porque no les importaba. Y si supiesen ahora, les daría lastima. No necesito esto; necesito que me escuchen, que me entiendan, que me ayuden. Necesito que estén ahí para mí, pero ninguno de ellos lo estuvo, ni lo va a estar.

  Él me habla con tanta naturalidad, me hace creer que tengo una chance de ser su amiga. Pero lo dudo, conozco mi vida y mi suerte. Las cosas buenas no me pasan a mí. Los tres charlan entre ellos, animados y relajados, fuman y hablan de muchas cosas y a la vez de ninguna. No entiendo el tema de conversación, pero tampoco estoy prestando mucha atención. Simplemente me limito a fingir una sonrisa y asentir; a pretender que estoy presente. Pero no lo estoy, ni siquiera con él a mí lado.
  Cualquiera que estuviese prestando detenida atención se daría cuenta de mi mirada vacante, y de cómo dejo de sonreír cuando nadie me ve. Pero nadie me presta atención; para todo el mundo yo solo estoy ahí, o más bien, no lo estoy. Siempre me siento como si no estuviera acá, porque sé que igual no importa si lo estoy o no. Y para todos la vida sigue, mientras que para mí se detiene con cada uno de ellos y el dolor que me provocan.

  La semana pasada hice algo que juré jamás hacer. No quería, pero me rendí. No lo podía soportar más. El dolor, los pensamientos, la soledad. No poder dormir, no querer comer, no tener ganas de hacer lo que sea. Por un segundo pensé que si lo hacía todo iba a estar mejor; que todo iba a estar bien. Creí que una clase de dolor podría anular a otro, pero la verdad es que se terminaron combinando en uno más grande; en uno peor.

  Decidí hacerlo el jueves a la noche, después de cenar y cuando todos estaban durmiendo. Elegí ese día porque el viernes no teníamos clases y por lo tanto tendría tiempo suficiente para recuperarme y no tener que faltar el lunes. Por supuesto, yo pensé que nadie me iba a descubrir. Que nadie se iba a enterar. Ese jueves tuve una de las dos clases que comparto con todos mis “amigos”.

  No lo hice muy profundo, mi intención no era terminar con todo de una vez por todas. Solo quería entumecer todo lo que estaba sintiendo. Todo lo que aún siento. Lo que siempre sentí. Quería probar cómo era la sensación, si servía de algo. Lo único que conseguí fue empeorar las cosas y crear cicatrices para toda la vida.

  Mis padres me terminaron descubriendo; obviamente, porque nunca me puedo salir con la mía. Se dieron cuenta, por cómo movía los brazos, de que algo raro me estaba pasando. Intenté distraerlos, hacerles creer que no era nada, pero al final no funcionó. Terminaron llamando a mi psicóloga, y yo terminé en una guardia psiquiátrica por 72 horas, bajo vigilia por riesgo de intento suicida. No estaba intentando suicidarme; no quería, no era mi intención. Solo quería acallar las voces. La voz, en realidad; la mía, dentro de mi cabeza, esa que repite una y otra vez que estaría mejor muerta.

  Me pasé todo el finde largo escuchando a psicólogos y psiquiatras, hablando con ellos y tratando de hacerles entender que no quería morir; que no quiero morir. Mi deseo no es quitarme la vida; yo solo quiero, necesito, encontrar una buena razón para seguir viviendo. No está en mis “amigos” ni en mi familia; y no va a estar en mi “futura pareja”, porque no existe ni va a existir. A nadie le voy a importar tanto, nunca.

  Durante esa estadía en el hospital, aproveché a escribir. Escribí mucho, y sobre muchas cosas. Lo más importante -lo más significativo, creo- es que escribí lo que quiero que esté escrito en mi lápida una vez que muera, si es que tengo una, obvio. Lo cual no creo, porque dudo que a alguien le importe lo suficiente como para costear una lápida en la cual ponga algo que yo quiero escrito en ella.
Así que mi epitafio, breve y conciso, dice así: “Jamás amada, jamás querida y jamás deseada.”


Fin